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domingo, 19 de marzo de 2017

MUSICA Y LITURGIA. RESUMEN DE LA CONFERENCIA DE D. ÁNGEL DE LA VARGA 17/3/2017







D. Ángel es cura y de propina lo parece, pastorea la mermada grey de las Arrimadas antiguo señorío del Obispo de León. Nos viene recordando en sus conferencias mensuales lo inconveniente de haber orillado en la liturgia romana desde el Concilio Vaticano hasta nuestros días, el importante papel de la música sagrada y del latín. El latín se abandonó en aras de una mejor comprensión de la misa y sus ritos. Una intención poco razonada pues los misales utilizados por nuestras madres y abuelas estaban pensados para favorecer y seguir bien la Santa Misa. En aquellos misales se trasladaba del latín a la lengua vernácula en columnas opuestas: Las oraciones, cuanto leía y decía el celebrante; conservando la traducción la misma unción espiritual que trasmitían las oraciones latinas. En cuanto a la música, además de ser un elemento constitutivo de la naturaleza humana y vehículo de trasmisión espiritual, formó parte fundamental de la liturgia desde la Iglesia primitiva que bebía de las fuentes y tradiciones judías en el canto de los Salmos, a los cuales se añadió la riqueza de los himnos cristianos. Según d. Ángel debemos hacernos una serie de preguntas: ¿El Canto Gregoriano es una pieza de la arqueología?; ¿El Canto Gregoriano es una pieza de museo solo para practicar en actos culturales no cristianos? La respuesta es clara, el Canto Gregoriano es algo vivo en la liturgia romana y esa forma de cantar es la más digna para reproducir: El Quirie; gloria; el credo; el Cordero de Dios; las antífonas de entrada y de comunión. El latín ha sido y es la lengua universal de la Iglesia Católica Romana, vehículo de comunión con los católicos de todo el mundo, el latín es un tesoro de la humanidad, y la lengua de la primera evangelización de Europa. El rechazo del latín en el ámbito sagrado en España, tiene tintes de ser ideológico y por conveniencia, se le rechaza con una omnipotencia de nuevo cuño, la omnipotencia de la ignorancia. Sin embargo la Iglesia Católica con buen sentido no deja al albur de las lenguas vernáculas sus textos jurídicos, la razón de continuar escribiendo textos jurídicos y litúrgicos en latín, no es otra que evitar el equívoco en esos mismos textos. A primera vista el latín es una lengua “muerta” pero se sigue usando porque el significado de las palabras está  fijado desde hace dos mil años, un significado que no está sujeto a variaciones y a equívocos, una lengua muy precisa; algo muy apropiado para reproducir textos revelados, jurídicos y litúrgicos.  En la liturgia se nota ya una tímida vuelta al empleo del latín, incluso en la música. “La mayor parte de las canciones que se reproducen en nuestras iglesias en lengua vernácula son de una calidad deleznable, simplonas y sentimentaloides, sin ningún contenido ritual o litúrgico”. “La gente va a cantar en la Misa, no a cantar la Misa” (d. Ángel dixit). La música en la Iglesia no solo sirve para despertar a los fieles y divertirles, su finalidad debe ser la de alabar a Dios, crear en ellos un ambiente que permita a la Gracia hacerse presente. La música y el latín pueden coadyuvar fuertemente a potenciar la profunda simbología de la liturgia romana que interviene en el Santo  Sacrificio de la Misa. El canto en latín durante la Santa Misa requiere el esfuerzo del pueblo cristiano, a no ser que queramos permanecer y perseverar en esas otras opciones y repertorios harto deleznables, aptos solo para cenáculos de algunas  teatinas. Al franquear la puerta de la iglesia debemos ser conscientes de que realizamos un acto trascendental y misterioso, el paso de lo profano a lo sagrado y que en ese espacio no vale todo; en dos ocasiones el que esto escribe fue testigo y escucho cantar en alguna iglesia de cuyo nombre no quiere acordarse: La Parrala y Espiri González. Por lo tanto regresemos y echemos mano del rico acervo espiritual y cultural que la Iglesia Romana ha atesorado durante dos milenios, servirá para hacernos mejores y celebrar con dignidad los misterios sagrados. Si el templo o la iglesia de nuestros pueblos y aldeas son el símbolo de la Jerusalén celeste, hagamos al menos el  esfuerzo de cantar como el cura Ángel o como los Ángeles, pues la música en latín tiene un carácter casi sacramental. Más o menos lo que el joven cura d. Ángel nos ha querido decir en sus conferencias, es: Que debemos profundizar en los misterios preservados en la antigua Liturgia Romana; que la sensibilidad, la cualidad de sentir de los seres humanos, no debe confundirse con la sensiblería que solo se queda en la superficie de las cosas sin profundizar en ellas. Sensiblería que hoy aparece por doquier en las letras y en la forma de ejecutar los cantos en las iglesias. Tener sensibilidad hoy día es ser capaces de loar a Dios y sus misterios con lo mejor de la tradición musical en latín presente en la Liturgia Romana a lo largo de dos milenios. 
S.S.G

viernes, 10 de marzo de 2017

BIBLIA Y FILOSOFÍA RESUMEN DE LA CONFERENCIA DE BENITO GUERRERO EN EL INSTITUTO BÍBLICO Y ORIENTAL DE CISTIERNA VIERNES 10/ 3/ 2017




Es una gran suerte para Cistierna contar con el foro del Instituto Bíblico y Oriental que permite a filósofos como d. Benito Guerrero, amueblar poco a poco nuestras mentes, despejar dudas y  sutilmente ayudarnos a salir de las multitudes indiferentes, barriendo como un suave viento las bagatelas hedonistas en las que todos ponemos nuestros afanes cotidianos, nuestros gustos y aficiones: ¡tan absorbentes, tan absolutistas!
Dice  Benito Guerrero que este ciclo de conferencias ha sido pensado y orientado a la Biblia y  la Filosofía; dos cosas en absoluto distintas, aunque en apariencia lo parezcan. En cierto modo dentro de cada uno de nosotros habita un filósofo. Quién no se ha preguntado: ¿En qué consiste vivir? ¿De qué va la vida? En la búsqueda de respuesta a esos interrogantes ya estamos filosofando.  La búsqueda de luminosos fogonazos en la oscuridad de nuestra existencia  nos dignifica y nos empuja a indagar e investigar sobre la belleza, la bondad y la verdad. Las respuestas a esas preguntas pueden ser múltiples pero ¿Cómo podemos saber si la nuestra es la auténtica? Los filósofos nos enseñan que sólo en las crisis contrastamos y nos damos cuenta de si nuestra forma de vivir o entender la vida es correcta. Todos vivimos experiencias de crisis. Alguna de ellas sepultadas en el olvido pues se producen en los años más tiernos de nuestra infancia. La primera se produce cuando entramos en la existencia. Después viene la experiencia lingüística cuando empezamos a comprender lo que se nos dice, los enunciados, las palabras que ya no aparecen como simples sonidos. A continuación la experiencia ontológica, aquel momento en el cual se comprende el sentido de la existencia, el sentido del verbo ser, del existir. El descubrimiento de que todo el mundo sensitivo esta dentro o se resume en el  concepto ser, algo que a la vez que  nos llena de felicidad, nos indica que comporta finitud y acabamiento. Conocemos entonces que cada momento de nuestra vida será irrepetible produciendo en nosotros una sensación de angustia. Las actitudes hacia ese conflicto creado por el conocimiento de la finitud y de la muerte, algunas personas lo intentan desvanecer o al menos adormecer con el disfrute constante. Para el cristiano y, en esto la Biblia nos enseña con profundidad y experiencia de generaciones, la casa del ser no es confortable, la experiencia ontológica afecta poderosamente nuestra conciencia y nos dice que nuestro lugar no es el ser ni el disfrute. Nace con esa experiencia ontológica un tipo de conciencia nueva, una conciencia estimativa que enriquece nuestra capacidad de reconocer valores: El valor de la Verdad, el valor de la Belleza y el valor de la Bondad. Una conciencia que nos dice que la casa del ser no es nuestro destino,  que con esos valores recién descubiertos seremos descentrados para siempre de nosotros mismos para dirigirnos a D. Pero incluso en esa casa del ser, del divertimiento, de la actividad frenética que intentamos abandonar, ya existía implícita una actitud religiosa que se puede resumir en la frase: “En cada ateo hay un creyente y en cada creyente hay un ateo”. Creo que las conferencias de Benito Guerrero nos descubren en estas montañas de la Cantabria Leonesa lo estúpido de muchas de nuestras actitudes vitales, demasiado dirigidas hacia el propio yo, una conducta que nos impide dar el SI definitivo a la disponibilidad de cambiar, siempre inmersos en aparatosos ejercicios de funambulismo existencial, engañando a los que nos rodean para esconder la ruinas  y los fracasos de nuestra vida. Pero.., hay esperanza, no suframos anticipadamente, no matemos con la pereza las ganas de avanzar. Alguien dijo: “el amor es más fuerte que la muerte”. Aquí en Cistierna se cultiva un especial y potente amor a la Biblia, a la Filosofía, a la cultura  y lenguas del Oriente. Al menos las personas que asisten a las conferencias de Benito Guerrero salen reconfortadas, pues sienten que su valentía se acrecienta al conocer el auténtico sentido de la vida, que la vida es algo más. Este ciclo de conferencias centrado en la Biblia y Filosofía ilumina nuestras vidas tan dirigidas al mal del siglo: el materialismo y relativismo. Estamos tan preocupados por lo exterior, desbordados y sin respiro por alcanzar metas absurdas que olvidamos los desgraciados que somos, olvidamos que existe el tiempo del amor, que cada momento que pasa es irrepetible y que lo hemos pasado sin amar.
Y termino “Marta, Marta: te afanas diligentemente tras muchas cosas. Y una sola es necesaria”. Sustituyan Marta por: El nombre propio de cada uno .
 S. S. G

sábado, 4 de marzo de 2017

RESUMEN DE LA CONFERENCIA: ALGUNOS NOMBRES CLAVES DE NUESTRA HISTORIA: Eutimio Martino-Siro Sanz




 El estudio de la toponimia es de inestimable ayuda para la Historia más remota en orden a la resolución de  algunos temas que por falta de documentación, son aparcados sine die, sobre todo por aquellos que desprecian el estudio de los nombres de lugar. A la toponimia hay que enfrentarse con amplios conocimientos lingüísticos, etnográficos, geográficos e históricos. Se empieza por el trabajo de campo que muchos ni siquiera realizan. En cuanto a los conocimientos lingüísticos por supuesto que tienen que superar los del Latín, y algunos que desprecian la toponimia ni siquiera conocen esa lengua, una de las últimas junto con el Germano y el Árabe en llegar a nuestra tierra. Resumiendo: La  toponimia es obviada sobre todo por aquellos que no la dominan. Nuestra tesis afirma que los pobladores protohistóricos de la Cordillera Cantábrica pueden ser investigados a base de la toponimia primitiva. En particular esa historia, que es una historia de pueblos en movimiento, se puede conocer a base de hidrónimos en cuanto son documentos testigo de uno o varios pueblos que han ido bautizando el territorio en oleadas sucesivas. Así tenemos en la Montaña Oriental o Cantabria Leonesa, dos nombres que nos hablan de dos pueblos y dos etapas distintas de poblamiento. Para la población ibérica tenemos: El nombre Ibaica; hoy Vega- (Iber- Ibis- Ibai). Vega es nombre de agua abundante en los Picos de Europa donde aparece en:  Vegabaño (Soto); Vega de Sotres (Macizo Oriental); Vega de Liordes (Macizo Central; Vega de Enol, de Ario de Comeya (Macizo Occidental); Vegacerneja (Vega -Sarilenia-Valdeburón); Ibio en el Río Saja; Vegamediana y Vegarribero (Cistierna). Para la población céltica contamos con: El nombre Dobres y sus variantes, Dobres al igual que Vega es nombre de agua y de lugar. Dobra y sus variantes, presenta en Liébana una gran proliferación de hasta cuarenta nombres regularmente diseminados; también aparece en el Cares: Dobresengo y entre Valdeón y Sajambre por Amieva y un barrio en Ponga que se llama Dubre.

sábado, 4 de febrero de 2017

RESUMEN DE LA CONFERENCIA: LAS HEREJÍAS EN TIEMPOS DE INCERTIDUMBRE. EL PRISCILIANISMO . Siro Sanz García




Comenzó la charla con una breve referencia a la anterior conferencia del mes de Diciembre. Se recuerda una fecha clave: 254, momento en el que ya existe una comunidad cristiana en LEÓN-ASTORGA con sus jerarquías eclesiásticas (Conventus asturicensis de la provincia de Gallaecia); cristianismo de origen africano y militar. Se habló de nuevo sobre la importancia de las ruinas de la basílica de Marialba de la Ribera (s. IV), notable por su antigüedad y singularidad a nivel nacional y europeo,  signo patente de aquella primera cristianización, monumento olvidado, maltratado de forma indigna por aquellos que tienen la potestad y obligación de protegerla. Gallaecia la provincia creada por el emperador Diocleciano en 289, se erige en el siglo IV como un importante foco cultural y religioso en la Hispania del Bajo Imperio. Solar patrio de importantes personajes en la política y la cultura: El emperador Teodosio; el emperador Magno Clemente Máximo; el controvertido obispo Prisciliano; la monja Egeria, Hidacio de Aquae Flaviae (Chaves- Portugal); el panonio Martín que funda cerca de Bracara Augusta (Braga-Portugal) el monasterio de Dumio; Toribio de Astorga.
Hidacio de Chaves, Egeria, San Martín Dumiense y Toribio de Astorga son un importante nexo de unión de Gallaecia en el Finis Terrae con el Oriente y Palestina. Los cuatro viajan a Tierra Santa y trasladan desde allí a los confines del mundo conocido, al extremo mas occidental de Europa, los saberes contenidos en valiosos códices orientales copiados una y otra vez en centros monacales como el de S. Martín de Dumio (Norte de Portugal). El recuerdo del esplendor cultural y espiritual de  Gallaecia la región a la cual pertenecíamos en la antigüedad se conservará hasta el periodo de la invasión musulmana. En los mapas y textos de los cronistas musulmanes desde el s. VIII-X se denominará a esta región del Norte de forma arabizada como: Yiliquiyya y Muluk al Yiliquiin, a los reyes de León, reyes de los gallegos. Una Gallaecia o Galicia que se extendía por las regiones que más tarde en la Alta Edad Media pertenecerían al Reino de León: Norte de Portugal, la Galicia étnica, Asturias- León hasta más allá del Rió Cea y Peñacorada (Cistierna). Entre los importantes personajes de Gallaecia arriba citados y sobre todo a partir del siglo XX es Prisciliano obispo de Ávila, (Gallaecia 340, Treveris 385) el que más fama alcanzó; le sigue en notoriedad por motivos bien diferentes la monja Egeria. De Prisciliano se ha dicho, que es el precursor de la Reforma Protestante, el apóstol avant la lettre de vegetarianos y veganos (Siro dixit), que era un druida y mago, el primer mártir de la Inquisición Española; ésta última afirmación  absurda, pues faltaban aún casi ocho siglos para la implantación del tribunal de la Inquisición en España. A la evangelización de las áreas rurales en Gallaecia, se añade en la segunda mitad del siglo IV una dificultad más, la de mantener la ortodoxia católica ante la aparición de herejías como el maniqueísmo y especialmente el priscilianismo. Para Hidacio obispo de Chaves s. V, las herejías eran más peligrosas que los bárbaros, una amenaza para la unidad de la provincia de Galaecia. Amenaza a la paz social, en un momento en el cual los germanos   unos 25000 Suevos, entran en Gallaecia a sangre y fuego. Una nación germana que  literalmente se muere de hambre, pero a diferencia de las migraciones actuales aquellas gentes llegaban armadas y dispuestas a tomar con la espada tierras y alimentos. La presencia del Maniqueismo herejía dualista procedente de Persia, viene documentada en las fuentes literarias que mencionan la existencia de grupos de seguidores en el obispado de Astorga en 445. El relato más completo sobre del movimiento priscialianista nos lo da Sulpicio Severo en su Crónica, los cánones del concilio de Zaragoza en 380 y también Toribio de Astorga. A mediados del siglo IV en un lugar de Gallaecia y con su maestro Elpidio funda una comunidad, formada por un grupo de laicos de ambos sexos y de toda condición social, definida esa comunidad por su fuerte condición ascética. Prisciliano abandona Galicia hacia Lusitania donde empieza a predicar, con tal éxito que son muchos los que le siguen y se extiende su doctrina por la región del Tajo, Duero y la vía de Emérita a Astúrica Augusta. La oposición y condena al grupo de Prisciliano fue dirigida por Hidacio obispo de Mérida. Con el motivo de saber en qué consistía el movimiento priscilianista se celebró en octubre de 380 un concilio en Zaragoza, participaron diez obispos hispanos y dos galos en representación de las ciudades de Agen y Burdeos, pues, las enseñanzas de Prisciliano estaban también muy extendidas en la Gallia. En varios cánones se condenó al priscilianismo de dualismo maniqueo y el empleo de textos apócrifos para la enseñanza. Los Priscilianistas negaban la doctrina de la Trinidad. Condenaban el matrimonio y la procreación (por lo tanto el fin de la especie).El demonio no es un ángel caído sino que surgió del caos y la oscuridad (idea maniquea) El demonio formaba los cuerpos humanos (idea maniquea).Creían que el destino estába marcado por las estrellas. Celebran la misa con uvas y leche. Prisciliano y los suyos no aparecieron en el Concilio de Zaragoza y tampoco fueron condenados pues el Papa Dámaso así lo solicitó, hasta que Magno Máximo convoca un nuevo concilio en Burdeos y ordena al vicario de España trasladar aquí a los acusados: Prisciliano, su amiga Eucrocia, Felicísimo Armenio y Latroniano. Prisciliano seguramente sometido a tortura se declaró culpable de los cargos de: Maleficio, estudio de las ciencias obscenas es decir magia, conciábulos nocturnos con mujeres, practicar la oración desnudo. El emperador formulo contra Prisciliano y sus seguidores cercanos la pena de muerte. Así Prisciliano, Eucrocia, Felicíssimo, Armenio y el poeta Latroniano son decapitados ante la oposición y condena del Papa Siricio y de otros notables de la Iglesia. La pena de muerte contra Prisciliano y sus seguidores hay que entenderla y explicarla en el contexto político del momento. El emperador Graciano es asesinado y, el usurpador Magno Máximo (oriundo también de Gallaecia) para congraciarse y buscar el reconocimiento del augusto Oriental Teodosio, ejecuta a un notorio alterador de la paz social pero con la oposición del Papa y de gran parte de la Iglesia Hispana. Y así nace la leyenda de Prisciliano del cual y, para echar más leña al fuego  afirmaba Louis Duchesne en 1900 que fue enterrado en la iglesia de Compostela junto con alguno de sus seguidores. Que el movimiento priscilianista estaba trufado de herejía maniquea parece claro, no hace falta ser un experto teólogo   para darse cuenta de ello, pero de ahí a convertir a Prisciliano en el mártir del protestantismo, vegetarianos, veganos y martir precursor de las filosofías de la Nueva Era, va un gran trecho. Muerte injusta sí, pero de la mano del poder civil de aquella época y con la oposición firme de la máxima autoridad religiosa: el papa Siricio que anatemizó a todos los que participaron en ella.


 Reino de los Suevos y Visigodos  siglo VI-VII. Abajo, iglesia visigoda de San Pedro de la Nave (Zamora. Reino de León)