Translate

viernes, 18 de enero de 2013

VAE VICTIS EDAD CONTEMPORÁNEA: DON MATEO ALONSO Y DON JOSÉ BEITIA BILBAO, SEMBLANZA DE UN ALCALDE Y DE UN TENIENTE DE ALCALDE REPUBLICANOS DE CISTIERNA (Artículo publicado en la Revista Comarcal de Riaño Nº 36) Siro Sanz García



 Aunque  han pasado más de 70 años, la historia de la guerra civil y sus prolegómenos sigue siendo historia reciente y, por lo traumático de la misma, un tema tabú para algunas personas en el ámbito de la Montaña Oriental. El bipartidismo que controla la  política, desde las altas esferas hasta lo más bajo de las administraciones públicas en concejos mayores y menores, repite actitudes frentistas de aquella época, se encienden odios sarracenos entre políticos de tres al cuarto, herederos de aquellos otros de la restauración de finales del XIX: caciques, logreros y manipuladores para los que la cosa pública, sólo es un trampolín o una forma de promocionar sus intereses particulares. Desde el más humilde de los consistorios hasta los despachos de lujo asiático en aquellas instituciones provinciales y autonómicas que nos desgobiernan, la crispación y el ataque personal son la tónica general; sus reyertas por el pesebre y pacederas trascienden y terminan por envenenar la vida de aquellos ciudadanos que aún esperan algo de ellos. Formación humana, educación, civilidad, diagnóstico de los problemas, visión de futuro, y vergüenza (la más importante de las virtudes según el Conde Lucanor)  siguen siendo la asignatura pendiente de muchos de nuestros políticos.
 Nadie esperaba en sus vísperas una guerra civil, pero los cuchillos se afilaban hacía tiempo; la crispación y navajeo político de años anteriores iba a pasar factura, y poco a poco se preparaba el escenario del matadero. Aquí, al igual que en resto del país, a otra escala pero con igual crueldad y ensañamiento, se repetiría el cortejo de revanchas, asesinatos y venganzas personales que van aparejadas a los conflictos civiles. Socialmente Sabero y Cistierna,  se constituían como un caso aparte en la Montaña Oriental. Ferroviarios, mineros, artesanos, tenderos minoristas y mayoristas, administrativos, gentes dedicadas a las profesiones liberales, empresarios mineros,  conformaban una sociedad que nada tenía que ver con el resto de la comarca vuelta hacia un pasado agrícola y ganadero. Sabero, cuenca minera, y  Cistierna, punto ferroviario de gran importancia, tenían fuerte presencia de los sindicatos y otras asociaciones  de trabajadores: U.G.T, C.N.T, Juventud Socialista de Cistierna, Sindicato Minero Montañés, Sindicato Nacional Ferroviario, todos ellos muy activos en la revolución del año 1934. Estas dos poblaciones se constituían como un pequeño laboratorio montañés de los cambios traumáticos que el S. XX inexorablemente iba imponiendo. La represión iniciada por la república a los que participaron en la revolución del 34 marcaría a los que en ellas tuvieron algo que ver, y muchos de ellos serían definitivamente eliminados  a partir de agosto del 36.  Para  cisterniegos y saberenses, Monteviejo permanece en la memoria  como el lugar ominoso y execrable donde muchos inocentes serían sacrificados como corderos en una represión feroz e inmisericorde, enmarcada dentro de una política de terror premeditada e instaurada por los alzados para amedrentar a la población. Durante el periodo republicano (14 de abril de1931 hasta el 18 de julio de 1936) destacan en el ámbito político de Cistierna: Don Mateo Alonso y Don José Betitia Bilbao, dos personas decentes y honradas que desempeñaron cargos de responsabilidad en el Ayuntamiento de Cistierna durante la república. Alonso será  depurado y represaliado, Beitia  depurado y  su hijo desaparecido, además de saqueadas todas sus propiedades. Don Mateo Alonso era natural de Sahelices de Sabero donde nace el 21 de septiembre de 1864; llegó a vivir más de 100 años muriendo en Cistierna, a finales de los años 60. Era una persona emprendedora y esforzada; a él se debe la construcción de la presa en el arroyo de Yugueros, con la intención de crear una aguada para las locomotoras del ferrocarril  la Robla- Bilbao. Antes de la guerra civil ya había construido su casa en la general, en el cruce del P Isla, acera opuesta al Moderno y un edificio que años más tarde ocuparía el comercio de Moráis. Don José Beitia Bilbao era natural de Ondarroa, comerciante en Cistierna, hombre de probada inteligencia en los negocios, representante de una izquierda progresista y liberal, fue teniente de alcalde del ayuntamiento y tuvo en la revolución del 34 un protagonismo que pasará factura a él y su familia a partir del 36. Ambos estaban unidos por lazos de parentesco pues una hija de Mateo Alonso,  estaba casada con un hijo de Don José,  Don José Luis Beitia Villa, capitán del batallón nº 238, destinado primero en la base de Cangas de Onis y después al frente de Oviedo sector Colloto. Poco antes de la caída del frente norte sería destinado al batallón 205 con grado de comandante, perdiéndose su pista a partir de entonces.
 El 5 de Junio de 1931, Don Mateo Alonso, es elegido primer alcalde republicano de Cistierna. Su actitud será en todo momento de consenso y  de suavizar posiciones con la derecha local. Sin embargo algunos concejales como  Don Gonzalo Diez, del ramo de  hacienda,   pide de inmediato, recién comenzada la andadura republicana,  que se retiren del ayuntamiento la placa dedicada a Don Esteban Corral anterior alcalde y conocido empresario minero de clara filiación derechista, pero de indudables méritos en su alcaldía. Es muy llamativa esta actuación del concejal de hacienda, pues el primer año del alzamiento será elegido  alcalde de Cistierna, en un juego de chaqueteo y equilibrismo político difícil de explicar en años tan peligrosos. Tras su paso por la alcaldía, esta persona, durante la dictadura será alguacil en Cistierna, sin mayores contratiempos. Entre las actuaciones más interesantes de esos años del consistorio presidido por Don Mateo Alonso, y de su consuegro el teniente de alcalde Don José Beitia Bilbao, están los esfuerzos por iniciar la construcción del ferrocarril de Palanquinos a Cistierna, el impulso dado a las ferias locales,  sobre todo la de Santa Catalina, que se promociona con ayudas económicas del consistorio, y la delimitación de un lugar fijo para el ferial, la creación de nuevas escuelas para niñas en Vidanes, la formación de una comisión gestora para investigar la contabilidad del ayuntamiento desde 1923 hasta 1930. La formación de esta comisión será origen de muchos quebraderos de cabeza  tanto para el alcalde como para su consuegro Don José  Beitia, uno de los más interesados en depurar responsabilidades, las cuales afectaban en gran manera  al anterior alcalde y al secretario del Ayuntamiento Javier Alba Valcarce. Durante la guerra  el secretario acusará al anterior consistorio y a sus concejales de bolcheviques. Un enconado resentimiento por parte de algunas familias de notables del pueblo y, sobre todo, del secretario del ayuntamiento durante el periodo investigado, se irá acumulando y buscarán el ajuste de cuentas en la guerra civil. Durante su mandato los concejales de la derecha encabezados por el señor Vicente Corral, propusieron  elevar una instancia por mediación de la confederación hidrográfica del Duero, a la dirección general de obras públicas pidiendo la construcción del pantano de Bachende. Don Mateo, que veía muy largo, avisaba sobre las consecuencias de dicho desafuero para la población y la comarca. De aquellos polvos estos pantanos.
 En el verano de 1934  D Mateo Alonso manifestaba que, debido a su avanzada edad y a su quebrantada salud, no podía continuar más tiempo perteneciendo a la corporación municipal y, por tanto presentaba la dimisión de su  cargo, para justificar su petición, aportaba certificación demostrativa de tener más de 68 años y la facultativa de la imposibilidad física que le agobiaba. Antes de abandonar el cargo pedía a la corporación le perdonase de cualquier equivocación que hubiese tenido durante el desempeño del cargo.
Entre los días 5 y 10 de octubre de 1934, durante el bienio radical cedista, se produjo en España un movimiento huelguístico revolucionario. La revolución afectó sobre todo a Cataluña y Asturias. Los sucesos más graves se produjeron en las cuencas Astur – Leonesas. En Cistierna y Sabero los mineros enrolados en los sindicatos UGT y CNT se unieron para la revolución. Piquetes de obreros armados tomarán las calles de Sabero y Cistierna. La derecha local, atemorizada se une y se moviliza para iniciar la represión. Las consecuencias de la represión militar fue muy dura en nuestra comarca. El concejal Señor Corral contribuyó eficazmente a dominar el movimiento subversivo en Cistierna, así como también el jefe de la línea  de la guardia civil y fuerzas de civiles a sus órdenes. El teniente de alcalde Beitia y el concejal D. Clemente del Valle tuvieron que huir y fueron sustituidos. En febrero de 1936 por  una circular del Gobierno Civil de la provincia inserta en el boletín oficial se reponía en los ayuntamientos a los concejales suspendidos gubernativamente; siendo en Cistierna Don José Beitia y Don Clemente del Valle, únicos concejales  en aquella situación. Beitia pedirá con insistencia que se remueva inmediatamente el expediente que fue incoado al advenimiento de la república contra los ayuntamientos de Cistierna precedentes al 12 de abril de 1931. Se hacía así pública y notoria su enemistad sobre todo con el secretario Alba Valcarce.
 Llegamos al periodo comprendido entre el 18 de Julio de 1936- 1  de abril de 1939: la desgracia se abate sobre España. Cistierna sufre, al igual que todo el país, el azote de la guerra civil y el enfrentamiento entre sus habitantes. Los posicionamientos previos al conflicto causaran  muertes, desaparición y represalias. Desde el comienzo de la guerra una serie de nombres empiezan a sonar, nombres que continuarán influyendo en la política municipal  durante la   dictadura Franquista. José Beitia y su hijo José Luis Beitia Villa pasarán hacia Asturias por Tarna rompiéndose una pierna el primero en la huida; desde allí se dirigirá a Francia; su hijo permanecerá en Asturias. Mateo Alonso  y su hija, la mujer de  José Luis Beitia, afrontarán las penalidades de la guerra y posguerra en Cistierna. La represión se cebará sobre todo en la esposa de Beitia, Doña Julia Villa Martín, inquilina de San Marcos en León, será juzgada en octubre del 36 y condenada a muchos años de los que sólo cumplió tres. A Mateo Alonso se le detenía a menudo y se le trasladaba al cuartel de la villa, donde era objeto de malos tratos de obra y palabra; lo mismo se hacia con su hija, madre en aquellos días de una niña de poco tiempo, nuestra convecina Mari Luz Beitia Alonso. El 27 de octubre de 1938 el ayuntamiento se dio por enterado de un oficio de la comisión central administradora de bienes incautados por el Estado, en relación con el expediente de responsabilidad civil seguido contra D. José Beitia Bilbao por 25000 pesetas, la corporación acuerda gestionar de los familiares del mismo a fin de poder conseguir que los géneros del de Beitia, puedan ser repartidos previo pago, entre los vecinos del Municipio, el dinero de la venta iría a la caja del ayuntamiento. La gestión con los familiares, no fue necesaria pues éstos, amedrentados por los vencedores, asistieron al despojo sin poder hacer nada.
 El comercio de Beitia, era un almacén de textiles situado en la plaza del Ayuntamiento. Además de la tienda, Beitia poseía dos cocheras en las que guardaba 1 coche y 2 furgonetas de su propiedad. Su empleada Erundina, que trabajó en la tienda durante años, por oponerse a la incautación fue fusilada. El 19 de Noviembre de 1938 se subastaron en Riaño, en pública almoneda, todos los bienes incautados. El despojo del patrimonio de Don José Beitia se hizo con todo descaro, se vendió como  botín de guerra, todo ello promovido y organizado por el ayuntamiento de Cistierna, que sería el principal beneficiado, participando como intermediarios alguno de los tenderos más importantes de la villa en el ramo de textiles.
Don Tomás Fernández García, (industrial que en los años 60 instalaría todas las antenas de la Montaña Oriental), persona interesantísima, digno de otro artículo, después de la guerra alquilaría para su taller de reparación y venta de radios el comercio saqueado en la plaza de Cistierna,  cuenta como a finales de los años 40, Doña Julia Villa Martín se acercó un día a la que había sido tienda propiedad de su marido y lloró amargamente recordando lo que se hizo con su familia y patrimonio.
NOTA: Datos históricos extraídos del Archivo Municipal de Cistierna.




Don José Beitia Bilbao y su mujer Doña Julia Villa Martín . En uniforme, su hijo Don José Luis Beitia Villa,(colección de Mari Luz Beitia Alonso).



No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada