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lunes, 22 de abril de 2013


ECONOMATO DE HULLERAS DE SABERO. ANTIGUA FÁBRICA DE HARINAS LA MODERNA. PATRIMONIO INDUSTRIAL DE LA VILLA DE CISTIERNA EN PELIGRO
Siro Sanz García

Recibo con pesar la noticia aparecida en el Diario de León hoy día 22 de abril. En ella se anuncia la destrucción de uno de los  bienes industriales  más antiguos de Cistierna, digno de mejor suerte. A modo de esquela mortuoria, hagamos un repaso histórico de este notable edificio y su significado, utilizaré el resumen de una visita que realicé al interior de la fábrica en el año 2009. Existe un estudio más completo sobre esta fábrica de Don Javier Revilla Casado, gran estudioso de la molinería, el cual contactó conmigo en el año 2011 durante los cursos de verano organizados por la ULE en Cistierna, demostrando gran interés por la fábrica y el estado ruinoso que presentaba.
Propongo con todo el respeto debido al ilustre Ayuntamiento de la villa a su alcalde y concejales, también a la oposición que parece estar de acuerdo en la demolición del edificio, la siguiente reflexión. Es una lástima que se destruya el edificio para hacer una calle, si tenemos en cuenta la carencia de inmuebles propiedad del consistorio. La solución puede venir de la reparación del tejado para detener la ruina y esperar tiempos de bonanza económica, que llegarán si Dios quiere. A buen seguro, el costo de la demolición, posterior desescombro y obra de la calle en proyecto sobrepasan con mucho el valor de un tejado que salvaría la memoria de la fábrica harinera y aumentaría el parque urbanístico propiedad del concejo.

 SITUACIÓN.
Se ubica junto al paso a nivel y vías del ferrocarril La Robla- Bilbao. Formaba parte del conjunto edificado por Don Esteban Corral inmediato al camino de la Talanquera.

 CRONOLOGÍA.
El edificio se construyó a principios del S. XX. En el archivo del Ayuntamiento de Cistierna aparecen algunas noticias referidas al mismo en los años 20.

PROPIEDAD. 
En el momento de su edificación era propiedad particular de de Don Esteban Corral,   empresario minero natural de Olleros alcalde de Cistierna antes de al guerra civil, gran promotor urbanístico e industrial de Cistierna. Después la fábrica figuró como propiedad de Don Joaquín Manzano Olano y su mujer Doña Felisa Corral, hija de Esteban Corral, después la fábrica fue alquilada a Don Pedro García, natural de Astorga, propietario de minas en Argovejo. En ese tiempo la fábrica mantenía a un molinero en jornada completa. A finales de los años 70 es vendido por Doña Aurora García Gómez, esposa de Don Elías Corral, a Hulleras de Sabero y Anexas, empresa que ostentaba hasta ahora el dominio sobre el citado edificio. 

USO.
Inicialmente se destino a la fabricación de harina panificable con el nombre de FABRICA DE HARINAS LA MODERNA, se conservaba la maquinaria hasta la segunda mitad del S. XX. Más tarde se utilizaron los bajos del edificio para albergar almacenes y economato de Hulleras de Sabero, que posteriormente sería  absorbido por la compañía el Árbol .

SUPERFICIE
Aproximadamente unos 1100 metros construidos.

ESTADO DE CONSERVACIÓN
Desgraciadamente la maquinaria para moler, tolvas, cernedoras, todo ello movido por electricidad ha desaparecido.
La ruina del tejado ha provocado que la humedad  afecte en gran medida al maderaje del primer piso; existen no obstante estructuras de madera bien conservadas y con cierto valor, como son: las escaleras que dirigen al primer piso, la escalera y balaustrada de los almacenes situados en la parte trasera del economato. El azulejado original de losetas hidráulicas  se mantiene en algunas paredes de los almacenes. Sería interesante mantener esta escalera de resabios modernistas, si es que su estado de conservación lo permite. Si no, sería deseable sustituir las parte degradadas por material nuevo pero, respetando siempre la estructura original. El edificio tiene un amplio sótano que no pudo ser visitado por falta de luz.

MAQUINARIA
En dicha fábrica había instalados hacia 1933 dos grupos de cilindros molturadores de trigo, uno con capacidad molturadora de trescientos kilogramos por hora y otro de doscientos. La producción media diaria de harina durante el año 1933 fue de 481 kilos en ese año las existencias de dicha fábrica eran en trigo de 20. 251 kilos y de harinas 12.000 kilos

Datos extraídos del archivo concejil del la Villa de Cistierna.

 Fachada principal de la Fábrica de Harina la Moderna de Cistierna (Foto Siro)
 Dependencias de la fábrica junto a las vías del ferrocarril la Robla-Bilbao (Foto Siro)

 Escalera con resabios modernistas en el almacén (Foto Siro)

Vista de las escaleras del almacén (Foto Siro)

Escalera que da acceso al segundo piso de la fábrica donde se ubicaba la vivienda de Don Joaquín Olano Manzano y su esposa Doña Felísa Corral (Foto Siro)

miércoles, 17 de abril de 2013

DESAPARECEN LAS SEÑALES DE LA RUTA VADINIENSE EN PORTILLA DE LA REINA Y RIAÑO

Siro Sanz García

De un tiempo a esta parte, la Asociación Ruta Vadiniense Camino de Santiago, constata la desaparición de muchas de las señales indicadoras de la ruta en los términos concejiles de Portilla de la Reina y Riaño. Somos una asociación sin ánimo de lucro que lleva años batallando por la promoción a nivel regional, nacional e incluso internacional de un antiguo camino de peregrinación a Santiago de Galicia. Un camino que desde los puertos de Liébana entra a León por Tierra de la Reina y en Riaño a través de la garganta del Esla se dirige al Sur buscando el camino Francés en Mansilla de la Mulas. La asociación con sede en Cistierna, últimamente se propuso el reto de señalizar y panelizar todo el recorrido, mediante la ayuda del Grupo de Acción Local Montaña de Riaño y los esforzados miembros de la asociación que de forma altruista han trabajado sin descanso. Desde septiembre hasta abril se ha realizado una interesante labor investigadora para la confección del los paneles informativos de: Portilla, Riaño, Cistierna, Gradefes y Mansilla de las Mulas. Además de cinco atriles en puntos de singular importancia histórica para la ruta: San Martín de Alión, Verdiago, Complejo defensivo de Aguilar (Sabero), iglesia de Santa María (Cistierna), crucero del Molino del Ribero (Sorriba del Esla). Ojalá nuestros paisanos montañeses compartan el mismo interés por la salvaguarda de un bien cultural extraordinario, capaz de vertebrar el turismo de la Montaña Oriental Leonesa. Entre todos: asociación, ciudadanos montañeses, y políticos, podemos ser capaces de mimarla y hacerla cada día un poco más grande y conocida. Desde aquí solicitamos vuestra ayuda para luchar contra actitudes de los de siempre, tan poco cívicas y también comprensión en este humilde intento nuestro  por dar a conocer las tierras de la Cantabria Leonesa.






Paneles ya instalados en: Portilla de la Reina, Riaño, Cistierna, Gradefes, Mansilla de las Mulas.




viernes, 12 de abril de 2013


LA VIRGEN DE PEREDA

Eutimio Martino-Siro Sanz


En el siglo XI existió aquí un monasterio de monjas dedicado a San Martín. Fue fundado por la poderosa familia de los Flaínez, asentada en el castillo de Aguilar entre Sabero y Cistierna, que dotaron al monasterio con: 100 vacas, 200 ovejas, 10 yeguas, 15 caballos, 2 asnos y siete parejas de bueyes además de otras posesiones como tierras, viñas, estanques y molinos. Gobernado por la regla de San Benito pasa un poco más tarde a priorato de la Orden de Santiago y ya en el siglo XII será donado por sus propietarios a la Abadía de Benevivere (Carrión de los Condes, Palencia) que también tenía las propiedades de Mental y Retuerto.
El nombre de San Martín es muy repetido en la cuenca del Esla y alto Cea durante la alta Edad Media (Cistierna, Verdiago, Crémenes, Las Salas, Portilla, Vegacerneja) por su antigüedad sin conexión alguna con las peregrinaciones pues trae su origen del tiempo de los godos.
En Martín se conserva el eco romano de un culto a Marte, culto establecido por la campaña de conquista. También es conocido un despoblado Medieval bajo el castro, llamado Santa Marina que vino a sustituir a San Martín. La proximidad de la ermita al castro también es de reseñar.
 La calzada romana tenía un ramal de entrada hasta la ermita que ocupa un emplazamiento estratégico junto al agua, a boca de la hoz de Argovejo, única entrada por llano y al pie del bastión de Mataces.  Don José Gonzalez, el canónigo de Crémenes, ensayista, escritor, pescador de la trucha del Esla a escopetazo limpio, hablando de la ermita decía lo siguiente: “Sus potentes muros de robusta sillería labrada, parecían más propios de una fortaleza militar que de un santuario”
 En el entorno se afirma que hubo de utilizarse dinamita para derribar uno de sus muros en un arreglo que se hizo a mediados del siglo  pasado. 
La Virgen de Pereda descansa su trono sobre los  estratos depositados por el pasado y, reina sobre estos valles tomando el testigo de un tiempo muy remoto que se pierde en la antigüedad pagana.

La ermita de la Virgen de Pereda tal como la conocieron nuestros antepasados.

La Virgen de Pereda descansa su trono sobre los  estratos depositados por el pasado y, reina sobre estos valles tomando el testigo de un tiempo muy remoto que se pierde en la antigüedad pagana. (Foto Siro Sanz)

La última remodelación de la ermita destrozo la fisonomía antigua del templo enraizada en la edilicia rural leonesa. Bien a la vista está, que el arquitecto, movido de gran admiración por el gótico y la arquitectura precolombina peruana,  perpetró el híbrido que ahora contemplamos. (Foto Siro Sanz)

martes, 9 de abril de 2013


PRESENTACIÓN DEL LIBRO LOS MARQUESES DE PRADO. SU SEÑORIO EN VALDETUEJAR, LA GUZPEÑA, LOS URBAYOS Y ANCILES. DÍA 27 DE ABRIL A LAS 19:30 EN LA SEDE DEL INSTITUTO BÏBLICO Y ORIENTAL DE CISTIERNA (Salón Parroquial. Calle Francisco Valbuena)


El historiador montañés Don Ramón Gutierrez, insigne maestro de generaciones de Prioreños y veterano colaborador del la Revista  Comarcal de Riaño, presentará el día 27 del corriente en la sede del Instituto Bíblico y Oriental de Cistierna su última obra, una revisión documental del señorío de los Prado.  Obra básica e imprescindible para entender los procesos del feudalismo y el señorío laico en la Montaña Oriental Leonesa. Desde Peñacorada hasta los puertos con Asturias se extendió el gobierno de los Prado que  ahora Ramón Gutiérrez mediante una improba labor investigadora ha rescatado de las nieblas del pasado. La épica lucha de los concejos montañeses contra la todopoderosa familia de los Prado. No se pierda este acto de homenaje y exaltación de los venerables concejos de la Montaña Oriental Leonesa. 

INTERVIENEN: Ramón Gutiérrez Álvarez, historiador y autor de la obra.
                             Aurelio Rodríguez Puerta, poeta y cronista del apocalipsis montañés.
                             Siro Sanz García, historiador.





Escudo de los Prado (Santuario de la Virgen de la Velilla. La Mata de Monteagudo)

Palacio de los Prado de Renedo de Valdetuejar


CONFERENCIAS EN EL INSTITUTO BIBLICO Y ORIENTAL, SEDE DE CISTIERNA


Viernes 12 de abril a las 19:30 conferencia del ciclo la PROTOHISTORIA DE LA MONTAÑA ORIENTAL LEONESA

LOS CANTABROS  Y EL VINDIO  a cargo de Eutimio Martino Redondo y Siro Sanz García.

Amplia disertación sobre la entrada de nuestra tierra en la historia de occidente. Las legiones romanas entran por la garganta del Esla y del Cea. Los cántabros en una cruenta guerra de guerrillas montañera, desde Peñacorada hasta Valdeburón rendirán uno a uno los castros frente a la soberbia romana. En Valberga (Burón)  presentan la única batalla campal  (Bérgida), para retirarse inmediatamente al Monte Vindio (Picos de Europa). Allí en la Peña Sacra ofrecerán el supremo sacrificio de la vida ante la imposibilidad de derrotar a la gran potencia militar romana. Dramática y grandiosa la historia de los cántabros uno de los pueblos antiguos que habitaban lo que más tarde sería el núcleo primigenio del glorioso Reino de León. 



Vadinia en el mapa de Ptolomeo, siglo II d C.

lunes, 8 de abril de 2013


CALZADA DEL ESLA: LA ENTRECISA
Eutimio Martino- Siro Sanz

La Entrecisa es el gran corte en la roca que da paso a la calzada del Esla hacia la Vega de Crémenes por el Norte y al Sur al Pajar del Diablo. En Crémenes dio nombre a la Vega de la Entrecisa situada en la margen izquierda del gran meandro que aquí ha trazado el Esla.
La forma actual de nombre deriva de intercisa, participio pasivo del verbo latino intercido, que significa separar por corte. Sabemos de otros lugares con el mismo nombre: La Intorcisa en Guardo; La Acisa en la Ercina que está bien patente en el corte de la Gobia; un paso cortado en roca por el que pasaba la Vía Flaminia era conocido como Intercisa (saxa), o sea, “peñas cortadas”; otra Intercisa existió en Panonia durante el Imperio Romano en la frontera con la tribu germana de los Marcomanni. En nuestro caso figura en el año 874, en plena latinidad, al trazarse un deslinde como sigue: de illa intercisa usque ad forcata de Mentare; desde la Intercisa, hoy la Entrecisa (término de Villayandre) hasta la collada de Mental (término de Prioro). 
Verificamos aquí  en terrenos de Villayandre el gran corte en la peña realizado por los romanos que sometían al fuego durante días la roca y luego arrojaban agua y aceto para que estallase. En la pendiente que desciende a  a la Vega de Villayandre aún se aprecia en la margen derecha de la vía en sentido descendente los cortes en la roca para abrir paso y suministrar materiales a la construcción de la vía.

 El corte de la Entrecisa (Viyallandre). (Foto Siro Sanz)

 La calzada desciende desde la Entrecisa hasta la vega en dirección Norte. (Foto Siro Sanz)

Desde la Entrecisa vista de la Vega de Crémenes y Villayandre, al fondo las Pintas.

martes, 2 de abril de 2013

EL AGUASALIO: FÓSIL DE LA TOPONIMIA Y  BELLEZA NATURAL DE CISTIERNA
Eutimio Martino-Siro Sanz 

El Valle del Aguasalio se perfila al Este de la villa de Cistierna, entre el Murrial y Peñacorada. Da comienzo abruptamente en Campo el Valle y termina bruscamente cortado al Norte por un escarpe rocoso que le une a Peñacorada, un poco más abajo de las ruinas del castillo donde da comienzo el pinar.
Paralelo al camino que asciende hacia el castillo, corre un reguero que sólo llena en épocas de deshielo  y durante las lluviosas primaveras. La riega se origina en la ladera Oeste del primer pico de Peñacorada, pico frontero que da cara a la villa. Baja despeñándose, sonoro entre el pinar, para caer al Aguasalio en hermosa cascada temporera junto a la Cueva la Nevera. Arroyo y valle reciben el mismo nombre: Aguasalio.
El nombre es un híbrido latino y prerromano: Aqua-Salia.
Mela llama flumen, "río" en latín al Salia, refiriéndose al Sella en la costa (3,1,18). Hacia el año 1005 figura en Sajambre como rivulo Selia (Martino). En 1052, a la vez que flumen, se le llama genéricamente aqua de Selia (Larragueta). El hablante latino utiliza el nombre aqua que da agua en castellano, para denominar un Salia o Selia que no comprende, pero que intuye que viene a significar río.
El nombre Aguasalio no es extraño en la Montaña Oriental Leonesa. Contamos con éste de Cistierna; el Aguasalio de Fuentes de Peñacorada; un Aguasalio en Aleje, lateral a Pico Moro por el Oeste; ya en la vertiente Oeste del Moro, existe el Pico Aguasalio de Argovejo; los Aguasalios de Vegacerneja; en el Libro de la Montería (siglo XIV) "el Aguasalio de los montes de Acebedo"; Altos de Aguasalio  en Portilla de la Reina. En Cistierna, como en otros lugares donde aparece Aguasalio, figura como nombre de lugar, visto lo que significa tanto Salia como aqua, sólo puede justificarse por la presencia de agua que pasa a denominar la cuenca entera o el valle donde se origina esa agua.
No deja de asombrarnos la belleza del Aguasalio de Cistierna, tan agreste, salvaje y pura. Un lugar poco frecuentado pese a su cercanía al núcleo urbano de la villa. Desde aquí animo a mis atribulados paisanos para que visiten éste extraordinario paraje, el silencio y la naturaleza invitan a la introspección y contemplación sanadora. En la lluviosa primavera del año del señor de 2013, el arroyo Aguasalio se derrama con grandioso aparato de aguas golpeadas y espumosas para salvar el salto de la Cueva de la Nevera.
 El Valle del Aguasalio desde la ladera del Murrial. (Foto Siro Sanz)

 Vista del Aguasalio aguas abajo. Al fondo la vega del Esla. (Foto Siro Sanz)

 Cascada que llena durante los temporales de invierno o lluviosas primaveras. (Foto Siro Sanz)

 La cascada salva un fuerte desnivel precipitándose al valle sobre las blancas calizas de Peñacorada.
(Foto Siro Sanz)

lunes, 1 de abril de 2013


 SAN GUILLERMO DE PEÑACORADA . APUNTES HISTÓRICOS SOBRE LA GRUTA
(Artículo publicado en el Revista Comarcal de Riaño)
Siro Sanz García 
La utilización de las cuevas como espacio mágico de culto y contacto con las fuerzas telúricas de la naturaleza, ha sido una constante en la historia de la humanidad. El arte parietal paleolítico, nació en su interior y era una forma de adueñarse anímicamente de la caza, su ubicación en lo más recóndito de las grutas naturales no es casual. En estos apartados lugares los Chamanes contactaban y hacían propicios a los espíritus de los animales, antes de comenzar las batidas que alimentarían al clan.
La cercanía al agua, necesaria para los ritos de purificación, tampoco parece casual en estos ámbitos, sobre todo en lo que atañe al mundo Grecolatino, que consideraba a las cuevas como morada de las divinidades subterráneas y aun de las infernales.
Famoso por sus oráculos durante la antigüedad fue el santuario de Apolo en Delfos, allí, como no, la cueva y el agua, eran elementos indispensables. Las visiones venían a la Pitia, adivina y sacerdotisa de Apolo en el interior de una gruta recreada, por donde corrían las aguas de la Fuente Castalia. Entre otras grutas sagradas del mundo clásico cabe mencionar la del monte Dicteo, donde se creía haber nacido Zeus, y las dos de la falda septentrional de la Acrópolis de Atenas consagrada una a Pan y otra a Febo.
Para los íberos el escoger cuevas como espacios de culto era algo habitual, ejemplos de ello tenemos en la Cova de les Encantades en Mataró (Barcelona), y en la Cueva Negra de Murcia utilizada como lugar de culto incluso en época Romana.
En León no podemos dejar de mencionar las misteriosas grutas artificiales de Villa Moros de Mansilla, llamadas las dos gemelas debajo de Lancia "Los Ojos del Moro" y un poco más al norte otras tres de semejantes características, nombradas por los lugareños Cuevas del Castro de Villasabariego, todas ellas miran a la vega del Porma, margen izquierda, que aquí se dirige hacia la llanura.
En la vega del Esla, margen derecha, existen otras, las del Moro, cerca de Valle de Mansilla y las de la cuesta de Santa Marina en Villa Contilde. Algunos autores les adjudican a todas ellas la función de eremitorios desde el bajo imperio romano y durante las invasiones germanas, aunque la proximidad a la vía I del Itinerario de Antonino las hace poco apropiadas para estar habitadas en este último periodo y en los tiempos de la dominación árabe. Las calzadas romanas que en aquellos tiempos estarían como recién estrenadas fueron utilizadas como vía de penetración, por todos esos pueblos invasores. La tranquilidad y retiro buscado por los eremitas, a buen seguro durante siglos fue inexistente en estas grutas, por otra parte tan visibles desde las vegas del Esla y Porma. El apelativo de "Cuevas de los Moros" para muchas de ellas no es más que un trasunto de lo Romano, solapado en la memoria colectiva por el hecho más reciente de la invasión musulmana. Estas cuevas artificiales de los taludes del interfluvio Porma-Esla, apuntan a un origen neolítico. En ellas se han hallado utensilios de piedra pulimentada y restos cerámicos que se pueden relacionar con el periodo neolítico. Parecen haber sido ocupadas por gentes que practicaban un tipo de agricultura rudimentaria en las vegas cercanas y que tenían aquí un abrigo seguro durante la noche, cuando se retiraban las escalas. También les servirían como graneros para sus parvas cosechas, seguramente fueron utilizadas más tarde por los Astures y durante toda la romanidad. Si alguna vez fueron morada de eremitas pudo ser acaso en los siglos VI-VII cuando el reino de los Godos en Hispania se dirigía a su fin. Don Aurelio Calvo, maestro de historiadores, insigne estudioso de todo lo referente a la ribera del Esla a principios del siglo que paso, pudo observar en ellas grabados que representaban a seres humanos y animales, en un estilo esquemático y grácil, grabados que hoy por desgracia han desaparecido.
La utilización de cuevas como eremitorios en la España musulmana y en el Islam norteafricano fue bastante habitual. Los místicos musulmanes, los Sufies, imitaron las privaciones y ascetismo de los monjes cristianos que conocieron en el Egipto Copto, Siria y Líbano. Famoso en Andalucía fue el eremita Abd Allah Ibn Faris que vivía en una cueva de Málaga.
En Marrakech (Marruecos) dos de sus santos patronos habitaron las cuevas de Yibal Geliss, una pequeña mota rocosa en las proximidades de la medina.
En la primavera de 1999 visité la colina de Gelis, una roca pelada de unos 400 metros de altura que emerge del palmeral en el que se encuentra la populosa medina de Marrakech. El contraste entre la sequedad de la colina y el verdor del oasis impresiona al visitante y le hace pensar en los motivos de semejante elección, por Sidi Abd El Abbas y Sidi Abd El Assis, que buscaron en este lugar sólo apto para la cobra y el alacrán, la santificación y el sentido de la vida y muerte.
Cerca de la cima, en la ladera este de la colina de Gelis, se abren unas pequeñas cuevas que miran a la puerta de Bab Dukala, entrada a la gran medina de Marrakech por el suroeste. En estos abrigos rocosos, los dos ermitaños se santificaron y despreciaron la vida mundana de la ciudad que se extendía a sus pies. Los Marraqhsies aún guardan el recuerdo de estos dos santos y les celebran como santos patronos en el Musen (romería) de agosto. Importante y muy visitada es la tumba de Muley Ibrahim a unos 70 kilómetros de Marrakech, en el Gran Atlas. El lugar donde habitó el santo se alza sobre un río, y se asciende hasta allí por un tortuoso camino entre peñas. Arriba a unos 500 metros sobre el wadi, una blanca construcción abovedada destaca entre el ocre del paisaje y el verde oscuro de los cedros, junto a la Kubba (ermita) del santo se abre la cueva de Rahga, donde una fuente fluye con tal fuerza que la exurgencia ha sido cubierta en parte por una pesada piedra de molino, de ahí su nombre de Rahga. En esta cueva las mujeres se bañan y toman las aguas en una especie de rito de purificación para pedir la Baraca (bendición) y fecundidad, como exvoto dejan en la ermita sus cabelleras, telas de color verde y luminarias de cera.
En las dos religiones del libro la cueva, la gruta, constituye esa tumba previa, donde el hombre muere a los placeres del mundo y los trasciende para salir renovado, resucitado a una vida nueva y más espiritual. La gruta de Belén es el inicio de la salvación cristiana y la cueva artificial en el campo de José de Arimatea la conclusión victoriosa de la pasión salvadora de Jesús resucitado. La gruta de San Guillermo en Cistierna participa de este acerbo cultural y su prolongada historia la convierte en una importante seña de identidad para los cisterniegos. El eremitorio, consta de dos partes bien diferenciadas: un abrigo natural bajo un raigón de caliza que parece haber sido agrandado separando las diaclasas de la caliza por presión. Al fondo a una altura de más ó menos metro y medio, un vano en la pared rocosa da paso a una pequeña cámara en alto, esta cámara, del todo artificial y excavada en la pura roca. El techo busca o imita la forma abovedada y en las paredes este y norte se han practicado unas repisas que pudieron servir de tosco altar, sobre todo la que esta orientada al este.
Los orígenes seguramente son prehistóricos, algunos restos de industria lítica aparecen en el talud del arroyo de la Fuente de la Mata, por debajo de los muros de contención de la explanada frente a la ermita. El abrigo rocoso pudo servir de refugio a pequeños grupos familiares protohistóricos, que tenían aquí una atalaya extraordinaria sobre la vega del Esla para vigilar el paso de las migraciones estacionales en la cuenca del Esla. La ocupación de la misma en el periodo visigodo no nos consta, es solo a partir del 874 cuando la comarca entre Peñacorada y Riaño comienza a ser poblada por mandato de los reyes astures, éstos instan a la nobleza local para que tome posesión y refuerce los castillos de Aguilar, Fuentes, Santaolaja, los Torrejones de Valmartino y el Murrial de Cistierna. La cerámica incisa a peine, de color grisáceo, que aparece en superficie en estos venerables castillos nos remite al siglo IX, X y XI. En el siglo X florecen alrededor de Peñacorada algunos monasterios como el de Santa Juliana, San Vicente, San Andrés, San Facundo, San Martín de Tuejar, Santo Tomé de Peñacorada y Santos Facundo Primitivo y Cipriano en Cistierna, que aparece documentado en el siglo siguiente pero de fundación más antigua, como muchos otros, aguas arriba del Esla, de origen Visigótico. Los abades de estos monasterios proceden a escaliar los bosques, captan fuentes y represan arroyos. La mención de molinos en el Esla y Tuejar a partir del siglo X es constante. En 996 un abad por nombre Juliano dona el pequeño monasterio de Santa Juliana (iuxta Penna Corabita) a Sahagún. En 1042 el presbítero Fruela, al parecer sobrino del abad Juliano, dona a Sahagún el monasterio de San Vicente (iuxta Penna Corabita), quedando así establecida la relación de Sahagún con Peñacorada. Los monjes en Peñacorada además de orar tuvieron que luchar a brazo partido con una naturaleza pujante, que en siglos anteriores de menor presión humana por la relativa despoblación se recuperaría formando bosques cerrados de robles, encina y hayedo. Sus ganados serían puestos a menudo en peligro por el ataque de lobos y osos. La presencia del plantigrado en los aledaños del monasterio está atestiguada en el Libro de la Montería de Alfonso XI, siglo XIV, cuando comenta: "Vega de Frades es buen monte de oso et de puerco en invierno e aun en verano, et es la vocería por el camino que va desde Sanct Guiyelmo fasta la peña, et es la armada a la collada." Desde los alcores de Sahagún en días claros se divisa perfectamente la silueta de Peñacorada, esta relativa cercanía otorgaba a estas montañas que fueran el destino de un seguro refugio para los monjes de Sahagún en los duros tiempos de las campañas musulmanas durante los siglos IX y X. La tradición en los pueblos que rodean Peñacorada, afirma de forma insistente que un monje huido de Sahagún hizo vida de eremita en la cueva de Cistierna. Este hombre santo de finales del siglo X, quedó relegado por el San Guillermo histórico del siglo XII eremita también y, abad del monasterio de Santa María de los Valles conocido después de su muerte como monasterio de San Guillermo. En 1171 en una donación a Santa María de los Valles, al monje Guillermo y a los que allí habitan se cita a Guillermo como: monacus de Sacramenna -(Sacramenia: murallas sagradas). Este Sacramenia, aparece sesenta años antes en documento de donación del la reina Urraca al obispo Pedro, año 1111, y se ubicaba entre Remolina, Argovejo y las colladas de La Trapa, Mental, Tejerina. Por lo tanto Guillermo, antes de venir a Peñacorada fue monje en Sacramenia, en el corazón de la Montaña Oriental Leonesa.  Algunos autores afirman que Santa María de los Valles se ubicaba donde ahora se levanta el santuario de la Virgen de la Velilla, sin embargo, a finales del XV y principios del XVI, la tradición, la documentación y los lugareños llamaban monasterio de San Guillermo al que aun entonces permanecía a unos tres kilómetros del pueblo, ya sin monjes, bajo el gran pico de Peñacorada y no muy lejos de la collada de Ajo. En este lugar se observa la captación de agua en el arroyo que desciende de la collada de Ajo y restos de hasta dos molinos, aguas abajo del monasterio, pero muy cercanos. Este Guillermo, nombrado en algunas donaciones de los reyes de León es nuestro San Guillermo, pero sin olvidar la tradición que nos llega de Sahagún, que supone aquí otro santo eremita durante el siglo X. La ubicación del monasterio sobre un detritus piramidal de restos de construcción, nos confirma en la idea de la reutilización de estructuras habitables más antiguas. En 1520 cuando la primitiva ermita de la Virgen de la Velilla ya existía en el lugar actual, se dice que el señor de Valdetuejar, don Fernando de Prado, mantenía su casero en San Guillermo , y lo diferencia claramente del Santuario de la Velilla. El historiador de la orden Benedictina Prudencio de Sandoval, visitó la gruta de San Guillermo a finales del siglo XVI, la describe como a una legua larga del monasterio, distancia casi exacta, y era una cueva con su altar sobre el lugar de Cistierna y allí vio monedas y unas cajitas de madera, que debían ser de reliquias con unos pergaminos que no pudo leer y que se hallaron en esta cueva en el año de 1589. La imagen la describe diciendo que tiene hábito de monje y contaban de él los montañeses muchos milagros. Sandoval recoge también la tradición de un monje huido de Sahagún. Son pues 500 años de tradición documentada y que el pueblo de Cistierna conserva hasta hoy como una de sus principales señas de identidad, aunque suponemos por otros datos que a finales del siglo XVI los Cisterniegos ya hacía 300 años que subían a la ermita el 28 de Mayo. Después de casi 800 años de tradición mantenida por la villa montañesa, en estos albores del siglo XXI, la parroquia de Cristo Rey heredera de la antigua de Santa María, con su párroco Don Avelino Gutierrez, el Mayordomo de San Guillermo Don Juan García, y todos sus colaboradores, dispuestos y afanosos en todo lo relacionado a la ermita del Santo Patrón, entregaron unas obras en mayo de 2008 que dignifican aún más la gruta y su entorno. Las obras de remodelación en el interior de la gruta tenían como objeto la colocación de un hermoso retablo hornacina, donado por la Compañía de Jesús con la intermediación del Padre Martino, paisano nuestro de Vierdes en Sajambre, incansable trabajador en la investigación del pasado romano de la Montaña Oriental. Al agrandar la oquedad que comunica con la cavidad interior, embutido en los muros de piedra, apareció un arco de ladrillo y antigüedad indeterminada, el mayordomo y sus colaboradores con buen criterio decidieron conservarlo previa restauración y limpieza. La reja antigua que separaba a los devotos del santo, debió ir en este arco de ladrillo pues los orificios en las jambas laterales así lo demuestran. Debajo de este arco y dejando visibilidad hacia la cámara interior de la gruta, se ubico el retablito.
 En la ladera Oeste de Peñacorada, a unos 500m sobre el pueblo en el Valle de la Mata se ubica la Gruta de S. Guillermo (Foto Siro Sanz)

 Ruinas de la iglesia en la abadía de S. Guillermo en el extremo Este de Peñacorada. (Foto Siro Sanz)

 Tras el retablo bajo el arco de ladrillo, se encuentra la cámara alta donde según la tradición hizo vida de ermitaño Guillermo. (Foto Siro Sanz)

 Autoridadad religiosa (Obispo de León) y civil (Alcaldes del Concejo y Ayuntamiento de Cistierna) presiden el día 28 de mayo la celebración en la ermita. (Foto Siro Sanz)

 Año tras año, siguiendo una tradición que dura más de 7 siglos, los cisterniegos trasladan la imagen del santo desde la parroquia (donde 9 días antes había sido depositada) hasta  la gruta que preside la villa de Cistierna. (Foto Siro Sanz)


La romería a punto de culminar el camino y entrar en la explanada de la ermita. (Foto Siro Sanz)

Los cisterniegos rinden homenaje al patrón de la villa, bailando ancestrales danzas frente a la imagen y la gruta, preside el acto el pendón del venerable concejo. (Foto Siro Sanz)