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jueves, 30 de enero de 2014

Cuarta conferencia del ciclo: "Los orígenes de la nación española". LA GEOGRAFÍA DE PELAYO. Sede del Instituto Bíblico de Cistierna; Montaña Oriental Leonesa. Viernes 7 de Febrero a las 19:30. Eutimio Martino-Siro Sanz

La Crónica de Alfonso III, en su versión Rotense narra lo siguiente. "Acabado el reino de los Godos y tomada su capital Toledo, los árabes pusieron gobernadores en  las provincias conquistadas que rindieron sus tributos al invasor, alzaron a Córdoba como capital de los recién llegados. Munuza compañero de Tarik era el prefecto en León en la región de los asturienses. Un cierto Pelayo, espatario del rey Rodrigo, agobiado por la dominación de los hijos de Ismael, entró en Asturias con su hermana. Munuza envió a Pelayo a Córdoba con una embajada y antes de su regreso,  tomó a su hermana en matrimonio con engaños. Pelayo al regresar no consintió la afrenta y se alzó en rebelión siguiendo un plan preconcebido para la salvación de la iglesia. Entonces Tarik envío soldados a Munuza para que redujesen a Pelayo y lo enviasen encadenado a Córdoba".
En la conferencia se desgranará poco a poco el significado de términos y nombres, se explicará que la Asturias altomedieval poco tiene que ver con la provincia delimitada en el siglo XIX. 
Pelayo, un caudillo indígena, iniciará la huida desde el núcleo seguro y primigenio de Liébana, las Asturias de Santillana, hasta el extremo occidental de los Picos de Europa, el mismo marco de la guerra de los cántabros contra Roma; Covadonga donde todo comenzó.

 Pelagius, rex cantabrorum et asturorum.

Desde el Collado de Camára, entrada de Liébana a Áliva. Por la izquierda y en alto vemos el camino de Brez de donde salió huyendo de los árabes Pelayo. Abajo en primer término Tanarrio, en la cuenca del río Belondio. Al fondo, Potes. (Foto: E. Martino)

viernes, 10 de enero de 2014

Tercera conferencia del ciclo: “Los Orígenes de la Nación Española de los cántabros a Pelayo”. Los Vadinienses: nuestros misteriosos antepasados. Eutimio Martino-Siro Sanz. 10 de enero de 2014.

RESUMEN:

Los vadinienses el pueblo más desconocido en si mismo y en su historia, sólo conocido y aún apenas, por las lápidas funerarias de sus hombres, un conjunto de más de 70 en total, y que sigue creciendo.
La primera cuestión acerca de su territorio aparte de un Vadinia consignado por Ptlolomeo en el centro de la cordillera cantábrica, viene sugerida por el territorio marcado por las lápidas: el Sella medio, a la altura de Cangas de Onís hacía el Este, así como el alto Esla de la Cordillera Cantábrica, más algún enlace por el río Ponga. Fuera de aquellos focos Esla-Sella, se registran algunas lápidas como excéntricas hasta Vega de Monasterio al Sur, el Porma al Oeste y Carrión al Este.
Son célebres los contenidos habituales de las lápidas vadinienses: La representación  del caballo, los motivos vegetales, la preeminencia del tío materno, la temprana edad en que muere la mayoría.
Pero tornando a la localización mismo de las lápidas, a los dos núcleos Esla- Sella, subrayamos que se conectan relativamente con el escenario de dos principales campañas de los romanos contra los cántabros, la de Bérgida y la del Monte Vindio, es decir, de la Montaña de Riaño y de los Picos de Europa. Campañas que figuran encuadradas en el relato histórico tanto en lo temporal como en lo físico.
Esta convergencia nos puede llevar a pensar que las lápidas ocupan un lugar determinado como consecuencia de las actuaciones de los mismos vadinienses frente a los romanos y de medidas especiales, de que hubiesen sido objeto por parte de los conquistadores en orden a la romanización. Pues consta que los mismos aplicaron una serie de medidas a los que se habían destacado en la lucha y que todavía representaban el mayor peligro de rebelión.

Hasta el mismo Pelayo siglos más tarde pudo haber seguido la estela de la rebelión.

 Peñacorada, mojón Suroeste de la Cantabria histórica; gozne que une las cuencas altas del Esla-Cea; portón de entrada al montañoso país de los vadinienses. (Foto: Siro Sanz)

Monumento funerario de Arenus. Una de las lápidas más excéntricas hallada fuera de la cordillera en Vega de Monasterio. (Foto: Siro Sanz)


miércoles, 1 de enero de 2014

FUENTE LA JAGARIZ. LA HISTORIA Y EL NOMBRE (Del libro: Origen y misterio de los nombres de agua en el Concejo de Cistierna.)


Se localiza tan extraordinario manantial en la margen derecha del Esla, debajo de un gran corte de peña caliza, frente a la Casilla y próxima al Puente de Hierro. El diccionario de Madoz, habla de ella como fuente muy notable que manaba a borbotones. La describe del siguiente modo: "Merece particular mención la de la Jahariz (cuya voz arábiga demuestra su antigüedad), porque sobre la fama de que goza por la calidad exquisita de sus aguas, ofrece a la vista un raro juguete de la pródiga naturaleza; su nacimiento es una peña, siendo verdaderamente un borbollón; pero con tal ímpetu hacia arriba, que forma un chorro perenne del grueso de un brazo regular sobre la superficie de sus aguas, como si saliese de un tubo artificial; así es que los transeúntes suelen introducir por su cavidad varas largas de dos y tres brazas, que entran rectamente hacia abajo, y dejándolas luego las despide con violencia; está situada a orillas del río Esla donde concluye la ribera de Gradefes, y empiezan las gargantas de las montañas para ir a Valdeburón" (PASCUAL MADOZ.  Diccionario Geográfico Estadístico de España. Madrid 1845. 
Don Antonio de Valbuena, pondera la fuente con el nombre Jaraiz, en su conferencia sobre el origen del río Esla, (Sociedad Geográfica de Madrid, 1893). Hasta la década de los sesenta del siglo pasado se conservó como siempre la conocieron nuestros antepasados. Manaba en dos lugares diferentes, a muy pocos metros el uno del otro. Se observaba en los dos manaderos cierto reflujo temporal, característico en las fuentes intermitentes de terrenos calizos.
El venero de mayor caudal se recibía con cuatro grandes piedras que delimitaban una poza de aguas frías y cristalinas que brotaban con un caudal de 20 litros por segundo, indicando la dirección de la gran pared caliza que protegía por el Oeste a semejante manantial. En los años setenta, fue captada y se cubrió por un desaliñado y feo cubo de hormigón con la intención de canalizarla para servicio de la villa de Cistierna, pues son perfectamente potables. Se perdió para siempre el carácter agreste y roqueño de la Jagariz vieja, que convertía la base de estas grandes peñas calizas en un pequeño oasis donde los cisterniegos acudían a merendar durante la canícula veraniega. En la  márgen izquierda del Esla en el Km. 57,500, un poco más arriba de la Casilla también existía otro manantial con el nombre de la Jagariz, (ambas márgenes del Esla entre los Rejos Redimora por el Norte, la Casilla y el Puente de Hierro por el Sur conforman el Pago de la Jagariz). Antes de construirse la carretera de Sahagún a las Arriondas, manaba con un caudal de 30 litros por segundo en la base de las rocas calizas que conforman la crestería de los Rejos. En los años cuarenta dicho manantial se capto entre el río y la carretera, construyéndose a tal fin un cubo de hormigón; en los ochenta fue inutilizado vilmente por la presa de la fábrica de luz construida aguas abajo.
Jagariz se viene explicando como uno de los pocos arabismos conservados en la zona. La única palabra árabe con la que podría identificarse es: Jayara (piedra), sin embargo no vemos clara la relación del elemento mineral con la denominación de esta fuente, a no ser que las imponentes peñas calizas fueran para el musulmán un accidente determinante a la hora de nombrar fuente tan importante, que sin duda conocieron en su progresión al interior de la Montaña de Riaño y puertos de Valdeburón. Mucho nos tememos que tal fuente ya estaba bautizada cuando los árabes llegaron a ella, pues observamos que Jagariz, contiene el radical de agua prerromano (Sa), que pasa a ja, y otro ya familiar para nosotros (Gar), evolución de (Car), la terminación iz, puede ser otro radical también antiguo, evolución de (Is). Julia Miranda, localiza una fuente Jacara en la Montaña de Riaño, y nos informan de la existencia del nombre Jagariz en Acebedo,  lo que nos inclina , aún más, a reafirmarnos en el origen prerromano de Jagariz por sus raíces: Sa-Car-Is.

 En la parte inferior izquierda de la imagen vemos la fábrica de luz y sobre ella la gran peña caliza en sombra en cuya base se ubica la exurgencia de la Jagariz. (Foto: Siro Sanz)

 Detalle de las Peñas de la Jagariz, junto a ellas pasa el Camino Real a Sabero.

 Vista del Pago de la Jagariz hacia el Norte, por encima de la Casilla en la margen derecha del Esla. Aquí se capto en los años cuarenta otro importante manantial también conocido como la Jagariz, hoy anegado por la presa de la fábrica de luz. (Foto: Siro Sanz)

 Aquí se situaba el otro gran manantial de la Jagariz. (Foto: Siro Sanz)

Las aguas represadas para la  la fábrica de luz anegaron éste otro notable manantial sin que el pueblo sepa a la fecha si recibió algún tipo de compensación por pérdida tan sensible. (Foto: SiroSanz)