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viernes, 26 de diciembre de 2014

TRADICIONES DE LA NATIVIDAD EN CISTIERNA: LOS BELENES O NACIMIENTOS. Siro Sanz




El punto final al Tiempo del Adviento en la villa de Cistierna, lo pone la noche del 21 de diciembre, cuando la tradicional subida de las luces a la gruta de San Guillermo de Peñacorada. Venciendo el frío, la ardua subida  a Peñacorada y, las tinieblas de la noche sólo rotas por la llama de los candiles, cada año se acercan a la cueva pequeños y grandes para dar el postrero homenaje anual al patrón. Allí se felicitan las pascuas los cisterniegos, se fortalecen los lazos de convivencia y cantan villancicos al son de panderetas.  El  Mayordomo  y sus acólitos corresponden generosamente con una gran convidada a base de: orujo, mistela, vino, pastas, rosquillas, mazapán. A esta tradición se añade la felizmente recuperada del Canto del Ramo en la Misa de Gallo y día de la Natividad de Nuestro Señor y,  termina la Navidad con la cabalgata de los Reyes Magos que del Oriente Bíblico nos visitan el 6 de Enero. Existen otras tradiciones navideñas en Cistierna, algunas de ellas se ciñen al estricto acerbo privado de las familias como son las culinarias,  aguinaldos, visitas y felicitaciones de parientes y amigos con sus correspondientes convidadas; en este articulito quiero hacer una pequeña reseña de la tradición de los belenes o nacimientos. Una tradición nunca olvidada ni en el ámbito público ni en los hogares. Aún recordamos el extraordinario nacimiento que se colocaba en el crucero de la Iglesia de Cristo Rey hacia los años sesenta del siglo que pasó, contaba con hermosas figuras de tradición clásica levantina pintadas a mano, de unos 30 centímetros de altura, eran de gran belleza la gruta y el misterio que en ella se albergaba, los tres Reyes Magos, el castillo del Rey Herodes, los pastores y sus ganados; actualmente nadie da razón  de “ubi est”, allá en el día del juicio "quidquid latet apparebit". Le sucedieron otros en la iglesia,  en años recientes uno de ellos de mucho postín, según los informantes importado de Tierra Santa, también desaparecido súbitamente, sustituido por otro que año tras año recupera estilo y dignidad. Existen otros nacimientos que por pertenecer al ámbito privado domiciliario no son tan conocidos, todos ellos sin embargo muy estimables por el gusto y el gran trabajo desplegados a la hora de realizarlos. Me refiero a los nacimientos de D. Alvaro García Sahelices y D. Rodrigo García García, merecedores ambos de un estudio detallado por la recreación de ambientes bíblicos y calidad de las figuras,  no estaría mal que ellos mismos presentasen  y de alguna forma diesen a conocer tan extraordinarios trabajos, fruto de muchas horas dedicadas al hermoso y fugaz arte belenístico.
 La calidad de las figuras orientalizantes del Nacimiento de D. Alvaro García Sahelices es de reseñar. (Foto: Siro Sanz García)
 Zalata Malka o, los tres Reyes Magos de Oriente del Nacimiento de D. Alvaro García Sahelices . (Foto: Siro Sanz García)

Recreación de la arada en el Nacimiento de D. Alvaro  García Sahelices. (Foto: Siro Sanz García) 

Taberna, nacimiento de D. Rodrigo García García de Cistierna

 
Taller del Alfarero, nacimiento de Rodrigo García García de Cistierna.
 Imagen de uno de los belenes domiciliarios  de Cistierna (Foto: Siro Sanz)

 Los Reyes Magos, belen privado de Cistierna (Foto: Siro Sanz)

El castillo del Malik Herodes. ( Foto: Siro Sanz)

lunes, 15 de diciembre de 2014

GENTILICIOS: LOS DE CISTIERNA CISTERNIEGOS. Siro Sanz





En el Pasado puente de la Purísima, subí el domingo día 7 por la tarde a la ermita de S. Guillermo de Peñacorada. Allí coincidí con unos estimados paisanos míos residentes en Madrid, después de las salutaciones habituales, me preguntaron por qué razones en mis escritos siempre nombraba a los originarios de Cistierna como CISTERNIEGOS.
Les comenté que fui el primero hace ya muchos años en utilizar ese gentilicio y observo en el momento actual que muchas personas lo aceptan, frente a los que siguen pertinaces en utilizar los impronunciables: CISTERNIENSES, CISTERNENSES, e incluso, alguno anda por ahí, que se refiere a nosotros como CISTERCIENSES; a pesar de nuestras grandes tachas, evidentemente nos confunde con los venerables y santos hijos de San Benito. Para la explicación del gentilicio sigo la estela de mi maestro el P. Martino,  filósofo, historiador y lingüista especializado en la toponimia e hidronimia de origen prerromano. El nombre de nuestra villa procede de la palabra latina CISTERNA, con diptongación (ie) característica del leonés; existe otra Cistierna en Cantabria, en el Bierzo y  una Cistierniga en Valladolid. Para la formación del gentilicio proponemos el sufijo céltico ECO que da EGO, la (E) se diptonga en (ie) y tenemos IEGO, uno de los sufijos más abundantes en Cantabria según los exhaustivos estudios sobre toponimia menor del ilustre jesuita; no perdamos de vista que Cistierna pertenece a la Cantabria histórica y al territorio estricto ocupado por la tribu cántabra de los vadinienses. Entre los vadinienses encontramos nombres de clanes con ese sufijo, lo que nos puede indicar incluso el lugar de procedencia como por ejemplo: los Bodeccum y los Cadeccum. En el diccionario céltico de Holder, también encontramos antropónimos con ese mismo sufijo como por ejemplo: Criscecus, Vasecus, Cariocecus, Eaecus, Vagodonaecus. Por lo tanto, con el sufijo céltico ECO que da EGO se forman en el área cántabra numerosos gentilicios: Sajambriego, Lebaniego, Pasiego, Cabraliego, Marniego, CISTERNIEGO y muchos más.
Los de Cistierna, cisterniegos. (Panorámica del caserio de Cistierna. Abajo Cistierna desde San Vicente de Yera. Fotos: Siro Sanz)

sábado, 6 de diciembre de 2014

INSTITUTO BÍBLICO Y ORIENTAL DE CISTIERNA. RESUMEN DE LA CONFERENCIA: EL CULTO AL EMPERADOR. Eutimio Martino- Siro Sanz




La conquista de los cántabros por Augusto, última conquista de los romanos en Hispania, juntamente con la de los Astures, fue guerra de ocupación y de montaña. La especializada técnica  guerrera romana hubo de emplearse a fondo contra el terrible cántabro, apostado en lo más fuerte de su cordillera. El consiguiente despliegue del invasor  no pudo menos de marcar el terreno, tanto más cuanto más difícil. De suerte que aún ahora podemos reconocer las huellas del tremendo episodio.
Como son, desde luego, las calzadas inverosímiles por lugares agrestes y buscando los castros, las fortificaciones, los puntos de vigilancia y los lugares de luces, las fuentes captadas.
Pero, además, un pueblo eminentemente religioso como el romano, se acompañaba de sus dioses en el mayor peligro. Más tarde los cristianos habían de cristianizar aquellos cultos con su interpretación cristiana.
El mismo emperador Augusto, Divus Caesar, Diva Roma, presente en la campaña y objeto él mismo de cierto culto militar, hoy día en el bimilenario de su muerte, puede salirnos al paso bajo el titular sagrado cristiano: San Julian, San Roman, San Justo, San Sebastián,  en el lugar de: Julio, de la diosa Roma, de Augusto y del Sebastós (Augusto en griego). El adjetivo de Iulius, es Iuliano que en femenino nos da, Castra Iuliana, presente en Santa Juliana de Peñacorada denominada también en otro tiempo como San Salvador de Tolia (Tuejar), devenida con el tiempo en monasterio de San Guillermo de Peñacorada. También el Iupiter Servator esta presente en nuestra tierra  bajo la interpretación cristiana del Salvador, titular de las iglesias de La Llama, Yugueros, Burón y Caín donde también tienen a S. Sebastián. El cambio de servator al Salvador, no es fácil de explicar a primera vista. Salvator no es una voz latina, la voz latina es: Conservator, Consecutor y a veces Soter. Salvator es un neologismo utilizado por autores cristianos muy tempranamente, entre ellos: Lactancio, Prudencio, Jerónimo y Agustín de Hipona. En Graciano ya  vemos esta palabra aplicada a Júpiter, pero seguramente por influencia cristiana. En una lápida dedicada al emperador Nerva Trajano, vemos esta forma plenamente aceptada por el paganismo y aplicada a Júpiter: “JOVI CUSTODI QUIRINO SALVATORI PRO SALUTE CAESARIS NERVAE TRAIANI AUGUSTI”. Una explicación de carácter lingüístico más que sacral, acaso nos sitúe en el contexto romano, aunque ahora en su transición a lo cristiano. Para decirlo en breve, el príncipe de los apóstoles (antiguo titular de la iglesia de Yugueros) pudo ser llamado en latín Dius Petrus y Diuu Petri. Esta segunda forma ya se ve que pudo pasar por la de Iuppiter, el padre de los Dioses romanos. Pero aún más. A él aplicaba el romano el sobrenombre de Servator, el cual corresponde con el Salvador (actual titular de Yugueros) propio de los cristianos.
 San Julián lo encontramos en Villayandre y Argovejo, en este último pueblo la tradición nombra aún el inmediato prado de San Juliano, donde dicen estaba el pueblo antiguo fundado por un militar romano llamado Julio Arga, siempre nos sale al paso la tradición tan denostada por algunos historiadores. San Justo lo tenemos en Olleros, en Modino titular de una iglesia que más que templo según Don Aurelio Calvo parece castillo, entre Riaño y Pedrosa existió también una iglesia dedicada a S. Justo. La historia montañesa como intrincado palimpsesto se reescribe una y otra vez, oculta celosamente sus arcanos en las piedras de monasterios e iglesias de la Cantabria Leonesa, evocando en sus titulares el hito fundacional de nuestra historia que comienza con la conquista romana. Augusto y Cristo de la mano; sin ellos no se puede explicar la historia de Europa.
 Estatua del emperador Augusto como jefe supremo del ejército romano. Un Augusto descalzo simboliza el Augusto ya fallecido y divinizado

 Iglesia del Salvador de Yugueros, en la Alta Edad Media su titular era S. Pedro. El Salvador aparece también en la Llama de la Guzpeña, Burón y Cain. (Foto: Siro)

 El Salvador en Burón bajo las murallas de Atica y junto a Bérgida.

 
A la izquierda y sobre el caserio, verdeando aún a pesar de las heladas otoñales, el prado de San Juliano donde la tradición cuenta se ubicaba el antiguo pueblo de Argovejo. (Foto: Martino)

El martirizado pueblo de Pedrosa. Entre Pedrosa y Riaño existió iglesia dedicada a S. Justo.