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jueves, 11 de agosto de 2016

EL CONSISTORIO DE CISTIERNA: 100 AÑOS DE HISTORIA . Articulo publicado en Revista Comarcal de Riaño Nº 53 -2015. Siro Sanz García




Si existe un edificio notable en la Villa de Cistierna, ese es el nuevo consistorio que inicia su construcción en 1919. Dentro de cuatro años cumplirá los 100, por eso vemos conveniente dar a conocer a los cisterniegos lo investigado hasta el momento; que sepamos,  hasta ahora ésta es la única descripción o acercamiento histórico y arquitectónico al mismo. 
Desconciertan un poco sus dimensiones, casi de consistorio capitalino, sobre todo por los días que nos ha tocado vivir en cuanto a mengua y acabamiento de nuestra villa y de toda la Montaña de Riaño; aquí no se libra nadie de la sangría de personas y haciendas. La desmesura de la construcción se explica por los tiempos en que se pensó y diseñó. Cistierna pasaba entonces por uno de los momentos de mayor auge y apogeo económico derivado de la industria minera y del ferrocarril. Y desde Cistierna se gobernaba un concejo que comprendía además de los 9 pueblos actuales, todo el Valle de Sabero, segregado el año 1927. Aquel despegue económico trajo de la mano un gran aumento de la población, y el viejo consistorio (por eso llamamos nuevo al actual) situado junto a la casa del industrial D. Sandalio Colmenares, quedaba pequeño; era necesario un edificio de mayor tamaño y, sobre todo, un edificio multiusos que, a la vez de las tareas administrativas, fuese capaz de albergar el juzgado que se pretendía establecer en Cistierna, una biblioteca y también viviendas para maestros, juez y secretario del ayuntamiento.
A los guardias civiles, en el año 1921 se les construiría un cuartel junto al nuevo consistorio; hasta entonces la Benemérita se alojaba en precario en el cuartel viejo de la Calle Redomas, próximo a la iglesia vieja. En cuanto a la descripción del edificio, observamos una planta rectangular de la que sobresale un cuerpo central sustentado por nueve arcos escarzanos, flanqueado por dos cuerpos laterales que en el proyecto inicial, según fotografías de la época solo tenían planta baja y un piso; al parecer en el proyecto inicial los arcos presentaban molduras decoradas con bajorrelieves esféricos. En el arco central, bajo el balcón principal, se contemplan aún  esos relieves de esferas, decoración iniciada pero no concluida. El edificio se distribuye en planta baja y dos pisos marcados en la fachada por dos entablamentos, el último piso sobre el cuerpo central era abuhardillado con cuatro mansardas en la parte delantera del edificio y nueve en la posterior; las mansardas después de sucesivas reformas han desaparecido. Los nueve vanos del primer piso y cuerpo central son arquitrabados; el central tiene un balcón saliente, sobre dos ménsulas, decorado con motivos ornamentales formados por entrelazados curvos característicos de la decoración modernista en boga durante esos años. El resto de los balcones del cuerpo central no sobresalen y  tienen columnas abalaustradas, todos ellos rematan en una cartela con moldura curva sin inscripciones. Los ocho balcones de los cuerpos laterales rematan en un frontón curvo, dando al edificio un aire clásico renacentista, acentuado por la sillería ligeramente almohadillada de los entrepaños y por las cuatro copas, dos a cada lado del edificio, que sustentan grandes bolas esféricas. Los avatares de su construcción fueron muchos e implicaron a las fuerzas vivas de la población durante los 9 años que duró la obra.
El día 15 de Marzo de 1919, siendo alcalde constitucional de Cistierna d. Esteban Corral, se le autoriza, en nombre del ayuntamiento, para contratar en las mejores condiciones económicas las obras del nuevo consistorio, teniendo de asesor a d. Manuel Echevarria, que se constituye como director de las mismas. El alcalde, además de otras gestiones, contrata como maestro cantero al vecino de Cistierna d. Isidoro Marquiegui, que fue quien mejores condiciones presentó y que firmó contrato en condiciones el día 29 de mayo de 1919,  para inmediatamente dar comienzo a dichas obras. Como curiosidad aportamos que en Cistierna existe una casa construida poco después del ayuntamiento y de parecidas características, aunque en otra escala, pertenece a la familia de los Marquiegui, también conocida como de los Berris, excelentes canteros oriundos del municipio de Berriz provincia de Vizcaya, de donde les viene dicho apodo gentílico. Entre las noticias que aporta el documento de contratación destacamos las siguientes: el nuevo consistorio se levantaría en la plaza de la villa, según los planos presentados por la corporación, planos y proyecto elaborado por el arquitecto Señor Blanch. Creemos que se trata del arquitecto de la Diputación de León d. Francisco Blanch y Pons, de nación catalana, casado con doña Ángela Cornet, pariente del gran arquitecto Gaudí. En el contrato se especificaba que los cimientos debían ser de mampostería, incluida la excavación a razón de 14 pesetas el metro cúbico. La fachada posterior del edificio, en mampostería a 15 pesetas el metro cúbico. La fachada principal a 35 pesetas el metro lineal. Nueve arcos en el pórtico y pasadizo de sillería aplantillada a 1.100 pesetas cada arco (condición que no se cumplió, pues los arcos y entrepaños del interior del pórtico hoy día aparecen desnudos, sin ningún tipo de sillería). Esquinas de sillería a 40 pesetas metro de altura. Huecos interiores del pórtico a 400 pesetas cada uno. Relleno entre los huecos del pórtico hasta la imposta o entablamento de la fachada del piso principal en sillería a la berruga (literal) a 40 pesetas el metro cuadrado, teniendo en cuenta que estos entrepaños habían de tener vista interior y exterior (condición que tampoco se cumplió, presentando la misma desnudez de sillería al exterior).
La fachada que da acceso a la casa ayuntamiento en sillería a la berruga (tampoco se cumplió esta condición). El zócalo de la fachada a cuarenta pesetas el metro cuadrado. Se debían construir casas vivienda en los dos anexos laterales. Entrepaños y zócalos de los dos edificios laterales a 500 pesetas metro cuadrado, de sillería caliza ligeramente almohadillada. Las impostas (entablamentos) a 40 pesetas el metro lineal. Paso principal en sillería aplantillada con moldura a 900 pesetas metro (sólo se conserva en la escalera junto al ascensor). Repisa para el balcón central a 100 pesetas el metro lineal. Ménsulas para el mismo a 30 pesetas cada una. Entrepaños en sillería a la berruga a 40 pesetas el metro cuadrado. Capiteles a 100 pesetas cada uno. Ornamentación para el reloj, 1.000 pesetas. Columnas para el mismo a 35 pesetas metro lineal (no se conserva ni las columnas ni los capiteles para dicho reloj). Peldaños para la entrada de los edificios laterales a 40 pesetas cada uno.
Como maestro de carpintería para la cubierta del edificio se adjudicó la obra a d. Nicolás Calzón, vecino de Cistierna, a razón de 3 pesetas con 75 céntimos el metro cuadrado. Del suministro de toda la madera necesaria para la obra se hizo cargo d. Cesáreo Valcarce, vecino de Santibáñez de Rueda, con sujeción a los precios siguientes: 8  vigas de 8,20 por 17 por 10, a cinco pesetas; 4 tijeras de 5,00 por 12 por 24, a cinco pesetas; pendolones de 2,50 por 12 por 15 a cinco pesetas; 4 jabalcones de 2,00 por 12 por 15 a cuatro pesetas; 15 tercias de 3,50 por 18 por 12, a cuatro pesetas; 6 estribos de 3,50 por 12 por 12, a dos pesetas; 35 cuartones de 5,00 por 7 por 7, a una peseta; 60 docenas de tableta a 2,75 pesetas la docena.
La cubierta, en el primer diseño, era de teja plana. También se contrataba a d. Ildefonso González para colocar todo el sistema de canalones y vierteaguas necesarios. Debido a lo prolongado de las obras y a la falta de medios de transporte del ayuntamiento, en marzo de 1920 se establecía la prestación personal de los pueblos del municipio para el arrastre de materiales a pie de obra. En junio de 1927 Jerónima Fernández, de Valmartino, solicitaba al ayuntamiento que se le abonase el importe de una vaca escornada en el acarreo de piedra; una comisión pericial acordó pagarle por los daños y lesiones a la vaca 50 pesetas. El ayuntamiento seguía en obras en agosto de ese año como reflejan los pagos a Zorita y hermanos de León de 1.093 pesetas en maderas, y otra a Ridruejo por valor de 1.870 pesetas, importe de 22 toneladas de cemento marca Cosmos. Y proseguían aún dichas obras el 27 de Mayo de 1928 cuando se autoriza a don Nicolás Calzón y a Felipe García para ir a León, visitar los almacenes de madera y yeso y traer muestras para la mesa del ayuntamiento y juzgado; en el mes de julio se pide un vagón de yeso a Martínez Ridruejo.
En cuanto al presupuesto necesario para obra de tal envergadura, tenemos que decir que fue uno de los principales quebraderos de cabeza para el ayuntamiento y, sobre todo, para el empresario y alcalde D. Esteban Corral. El 26 de Agosto de 1921, tras larga discusión en un pleno, se aprobaba un presupuesto extraordinario para la casa consistorial y otras obras que se tenían proyectadas. En un principio se pidió un empréstito de 125.000 pesetas; más tarde se solicitó otro por un valor de 375.000 pesetas hasta completar las 500.000 pesetas que se vieron eran necesarias para atender las obras que la corporación intentaba sacar adelante. Mientras llegaba el dinero del empréstito solicitado, Esteban Corral anticipó al Ayuntamiento para atender gastos de la obra, la cantidad de 125.000 pesetas y d. Ángel F. Pérez 51.000 pesetas. El Ayuntamiento acordaba por unanimidad reconocer dichos créditos que habían de serles reintegrados en el momento que se contratase el empréstito proyectado.
En Junio de 1931, cuando triunfa la República, con Esteban Corral fuera ya de la política y del ayuntamiento, el concejal  Gonzalo Diez solicitó en un pleno que se retirase a Esteban Corral la placa que tenía dedicada en el salón de sesiones. Argumentaba para justificar la damnatio memoriae, que siendo alcalde Esteban Corral, había presidido sesiones donde se le reconocieron créditos por valor de 199.158 pesetas, entendiendo que había sido ilegal la forma en que se hicieron aquellos anticipos, pues con ellos el alcalde se hacía acreedor de los fondos municipales, y que además el alcalde no había hecho ninguna obra benéfica ni filantrópica para ser acreedor de tal homenaje. Curiosa e interesante la figura del concejal Gonzalo Diez, que defiende la legalidad republicana negando la placa de reconocimiento por servicios prestados a Esteban Corral. Diez haciendo gala de un peligroso funambulismo político  permanecerá en oficios del ayuntamiento hasta los años sesenta del siglo pasado durante los periodos de: la monarquía, dictadura de Primo de Ribera, república y dictadura de Franco. Será alcalde al poco de entrar las tropas franquistas en la villa, desde el 6 de Agosto de 1936, hasta el 22 de Agosto de 1937. Las controversias y problemas derivados de la construcción de tan importante edificio obligaron a convocar el 1 de Octubre de 1931 un pleno municipal que fue bastante movido, con intervenciones y diatribas contrarias a D. Esteban Corral.  El concejal d. Vicente Corral hizo un amplio discurso laudatorio sobre los años de gobierno de su padre y contra d. Gonzalo Diez al que acusaba de ser lamano negra” (literal) dentro del ayuntamiento, además de ligar sus intereses alchupe” (literal) mientras ejercía el cargo de concejal, ya que Diez, era el que suministraba los materiales para las obras del ayuntamiento y juzgados. Añadía Vicente Corral: “cuando el suministro de materiales cesó, el concejal Gonzalo Diez se dedicó, con otros concejales a una campaña sórdida en contra del proyecto, mezclando en su actividad rencillas y odios personales”. Vicente Corral en descargo de su padre y en su nombre afirmaba: Que las obras desde 1919 fueron refrendadas por un consenso general; que el proyecto no solo había sido apoyado por los vecinos de Cistierna sino por los de todo el municipio, que colaboraron con prestaciones personales; que si a la mitad de las obras hubo problemas con la prestación personal de los pueblos fue debido a la campaña de desestabilizadora de Gonzalo Diez. También argumentaba Vicente Corral que el edificio que hasta 1919 se utilizaba como sede del ayuntamiento era a todas luces indigno para albergue del concejo y sus dependencias, y lo comparaba con el recién construido, del que afirmaba era: “UNA DE LAS MEJORES CASAS CONSISTORIALES DE LA PROVINCIA”. Otros concejales afirmaron del alcalde que mientras duraron las obras de la casa consistorial, fue siempre el primero en estar en su puesto y el último en separarse de él, desatendiendo sus asuntos personales y que hasta la fecha en que fue contratado un empréstito él había adelantado el dinero con perjuicio de los intereses que podía sacar de ellos.
En cuanto a la viabilidad económica del edificio se afirmaba en este pleno que los nuevos locales del actual consistorio se podrían alquilar por una renta de 100 pesetas mensuales, a los que había que sumar las rentas de las viviendas para los maestros, juez y secretario. En el proyecto también se contemplaba la adquisición de mobiliario y todo lo necesario para la biblioteca pública. El 25 de Noviembre de 1928 se firmó un contrato con la casa constructora de muebles “Los Certales” de Zaragoza, para adquirir todo el mobiliario de las dependencias consistoriales, tasado en la cantidad de 23.900 pesetas. En el Bazar Benester se adquirieron las escupideras para todas las dependencias por el valor de 118 pesetas y también la primera máquina de escribir de la marca Underwod modelo 3-14. Para la instalación de la Biblioteca Pública en el último piso se solicitó la  protección del Gobierno Civil de su Majestad y se firmó un contrato  con el representante de la casa Espasa Calpe, D. Manuel Silva Bello, suscribiéndose dicha biblioteca a la Enciclopedia Ilustrada Espasa por la cantidad de 2.487 pesetas, (dicha enciclopedia aún se conserva en la Biblioteca Pública de la villa).
Desconocemos la fecha exacta de la inauguración del nuevo ayuntamiento; pensamos que fue durante el verano del año 1929, pues el 11 de agosto de ese año se hizo un pago al pirotécnico que ofreció un espectáculo de fuegos artificiales para celebrar el evento y otro pago por lo mismo a d. Bernardino Sagüillo y su cuñado d. Inocencio Recio propietarios del Moderno, por el banquete con el que se regalaron concejales y fuerzas vivas de la villa; que ya por aquel entonces con el dinero del contribuyente se tenían este tipo de relajos y alegrías.
Y ahí sigue después de 100 años el ilustre Consistorio de Cistierna, por el cual ha pasado la revolución de 1934, la república, la guerra civil española, la dictadura de Franco y la democracia que ahora disfrutamos. Como curiosidad, por si alguno quiere probar suerte, el Ayuntamiento, por unanimidad, desde el año de 1929 en adelante, se suscribía a jugar 50 pesetas a la lotería de Navidad a los números: 30.309 y 29.118.


Datos investigados en los libros del Concejo de la Villa de Cistierna, años 1919- 1936.

Don Esteban Corral, empresario minero y alcalde constitucional de Cistierna, promotor de la construcción del nuevo Consistorio. A esta singular persona debe Cistierna gran parte de su desarrollo urbanístico e industrial durante la primera mitad del siglo XX. Es d. Esteban Corral una figura insuficientemete considerada por los cisterniegos en la historia de la Villa, en orden a sus méritos como: empresario,filántropo,político y protector de la Iglesia y de los necesitados.

Año 1919 se echan los cimientos del cuerpo central, el cuerpo lateral derecho aparece con cubierta y un solo Piso. (Foto Gentileza Mª Jesús y Milagros Corral)

 
 
Año 1959 observamos como era por esas fechas la silueta del consistorio. Después de las últimas reformas desaparecieron las mansardas de la cubierta. (Foto genileza Mª Jesús y Milagros Corral)
 Consistorio de Cistierna en la actualidad. (Foto. Siro Sanz, utilizada por tantos sin citar autoría..., ¡amuélate Sirin!)

 D. Gonzalo Diez (alias: Chrorizo) en el pórtico de la ermita de S. Guillermo, protagonista de una agria polémica con d. Esteban Corral cuando la construcción del consistorio, él y otros concejales opusieron una sórdida resistencia y promovieron la damnatio memoriae a la figura del alcalde.  Gonzalo, por poco tiempo, fue alcalde de Cistierna durante la guerra civil. Observamos en el interior de la ermita un retablo hornacina que alberga la talla de S. Guillermo, también distinguimos el arco de ladrillo que da paso a la celda del anacoreta, estructura solapada durante unos 70 años y, descubierta reciéntemente en unas obras de restauración. Hace 6 años se instaló un retablito hornacina de más calidad que el antiguo, de talla barroca, semejante al de la fotografía, dichas mejoras escandalizaron a "algunas teatinas sin Dios" que suben cuando las Calendas Griegas y desconocen o ignoran el pasado; no es este el caso del Mayordomo de la ermita Juanito que vela siempre por su ornato y decoro, el cual, como Nuestro Señor soporta con paciencia las injurias y salivazos, haciéndose merecedor de todas los perdones e indulgencias que S. Guillermo le alcanza. G. (Foto Gentileza Oscar Nieto)
 Casa de d. Claudio Marquiegui año 1933. Con balcones y trazas idénticas a los del consistorio. Pertenece a la familia de los Berris; oriundos de Berriz provincia de Vizcaya de dónde tomaron el apodo gentílico. (Foto: Siro Sanz García)